Sé que después de analizar Hospital Central y sobretodo Crematorio igual no tiene mucha lógica que ponga un análisis de esta serie. A lo mejor alguno piensa que tengo poco criterio a la hora de elegir productos audiovisuales. He de reconocer que no es una maravilla de serie pero a mí me gustó bastante. La verdad es que aparte de todo, me cogió un tanto joven, y me enganchó en poco tiempo, sus historias me gustaban y para pasar un final de día simple pegada a la televisión no me parecía mal plan.
Cuántos recuerdos me vienen a la memoria al recordar las
historias que hay tras esta serie…
Esa serie para adolescentes que
cogiendo las riendas de su hermana mayor Compañeros hizo las delicias de los
quinceañeros desde febrero de 2004 hasta junio de 2011, con un total de 7 temporadas. Empezó con un suicidio y acabó con el derrumbamiento del colegio.
El alumnado de Educación Secundaria
compuesto por Julio, Gorka, Cabano, Paula, Yoli y alguno más de esta
cuadrilla nos hicieron compañía durante las noches de los martes durante 4
años.
Una de las series más criticadas de la televisión española
por asociaciones de profesores de este grado de educación, de padres, madres y
algún que otro colectivo al que se alude en los guiones de la serie pero a la
vez de las más alabadas. Digamos que algunas de estas críticas tenían su parte
de razón. Los nacidos en los 90 o a finales de los 80 pasamos nuestra
adolescencia con una serie que hacia los ecos de su predecesora,
también emitida en Antena 3, con los mismos propósitos, enseñarles a los
adolescentes de la época una realidad que quizá no era la correcta, o tan
calcada como nos hacían pensar las historias a las que daban
vida sus actores.
Desde mi punto de vista la “jungla” que aparecía en esta
serie no era la misma en la mayoría de los institutos pero no está muy alejada
de la realidad. Profesores que no dejan pasar ni una, alumnos bordes que se
creen algo contestando al profesor, chavales que fuman porque así son más
aceptados en nuestra sociedad, gays y lesbianas siendo atacados por los chulos
de la clase, alumnos enamorados y enrollados con sus profesoras… ¿Alguien que
me diga que no ha vivido 2 o 3 cosas de estas por los pasillos de su instituto
o en su misma clase? Es imposible contestar con un sí, ni tan siquiera por no
sacar trapos sucios ni remover aguas pasadas. A pesar de todo, yo, bajo mi
punto de vista, estoy de acuerdo con que igual los guiones se llenaban de
demasiadas historias tergiversando la actualidad en hora y poco que duraba cada
capítulo a la vez que admiro la forma en que se acercaban a la audiencia, que
es lo que en realidad importa en este
tipo de producciones.
Estoy segura que más de uno y una de las que hayamos
visto la serie nos hemos sentido identificados con alguno de los personajes y
alguna de sus historias. Una serie que ha traído muchos quebraderos de cabeza
por los roles que desempeñaban los actores llegando incluso a estar prohibida
en Italia, cuando mandaba Berlusconi sobre el país. En el momento de su prohibición, era cuando empezaba a tocarse el tema de la homosexualidad, y la serie fue acusada de "zapaterista", cuando en España gobernaba Zapatero.
Las emociones
podían traspasar la pantalla. Algunos nos indentificábamos con algunos de los problemas que los actores
estaban escenificando sobre un guion. A mí me cogió el
principio de la serie con el final de la ESO, 4º, para ser exactos, y fueron
pasando los años, las aventuras y experiencias
al lado de los alumnos del Zurbarán a la vez que me iba reflejando en
ellos. Cada capítulo me sacaba una sonrisa, una lagrima de emoción o una
preocupación, porque me servía de espejo en el que mirarme cada semana. Sufrí
con sus problemas y reí con sus buenos momentos.
Todavía me acuerdo de lo que
dice el director en la primera escena del primer capítulo, hay cosas que no se
olvidan.
En términos técnicos es difícil analizar, por lo simple que era técnicamente la serie.
Los planos tenían
un color definido de colegio, los guiones, a pesar de las perlas soltadas o las historias sufridas no tenían mucho de especial, las actuaciones de algunos de sus actores son
mejorables pero no vamos a entrar en muchos detalles. Algunos de los diálogos, dejando a un lado todo esto, daban lugar a la reflexión sobre la amistad, el amor, la familia o la vida en general. Hubo escenas difíciles de
realizar como el secuestro que realiza Víctor Palmero (nombre real) en el
gimnasio a sus compañeros, el suicidio de Rubén, hermano de Julio a principios
de la serie, los momentos nazis de Julio, o el final de la misma, por presupuesto, al volver a tener bajo los
mismos focos a muchos de los actores que habían dejado la serie por cuestiones
de trabajos en otras producciones. Los actores tenían unos roles muy bien
definidos, el inmigrante, el guapo de clase, el amigo del guapo, el macarra, la
choni, el gay… Su misión era que la audiencia se identificara con alguno del
grupo de amigos y algunos no tan amigos y se pusiese siempre en el lugar de ese
personaje.
Los mejores actores, desde el punto de vista de sus papeles,
para mí fueron David Rodríguez, David en la serie, el gay, y por supuesto, mi
admirada Ana Milán, en su papel como Olimpia, una profesora con las cosas muy
claras.

